La llegada a tiempo de un producto esperado: felicidad – El Ipph

La llegada a tiempo de un producto esperado: felicidad

La llegada a tiempo de un producto esperado: felicidad

Muchas películas del oeste nos han mostrado a los abnegados carteros del “Pony Express”, precursores de la entrega moderna.

Claro, la historia de la humanidad ha estado llena de mensajeros, inspirados en Mercurio el mensajero de los dioses o de Filípides que corrió hasta la ciudad de Maratón llegando extenuado y falleciendo, creando un mito sobre el hecho de la carrera pero mostrando la responsabilidad de cumplir con la encomienda recibida.

Y es que la entrega agendada o entrega programada según el castellano que se hable, acción y labor derivada del scheduled delivery, el sistema de entrega que une las intenciones de emisores y receptores para que su coordinación aumente su línea de control, efectividad y probidad para con quienes dependen del encargo.

Sí amigas y amigos, acá estamos hoy hablando de cómo un servicio de entregas con horarios cumplidos a cabalidad pueden crear felicidad. Todo ello con coordinación horaria, información fidedigna, buenos equipos, personal bien entrenado, responsable y conocimiento de las rutas, no sólo en lo que a espacio físico se refiere, sino a los sucesos que en ella se estén dando y la consideración a los posibles retrasos.

Una empresa de entrega agendada se juega el prestigio y siempre, lo gana. Porque saben lo que tienen, cómo aplicarlo en el tiempo real y en las zonas geográficas que van atendiendo y eso les ayuda a extenderse mucho más. Hay empresas que se han granjeado clientelas selectas no por logos tradicionales, sino por trabajos eficaces. A esas son las que debemos aupar.

Con este tipo de entrega agendada las compañías podrán instruir al personal para recibir a los camiones o vans con el material a recibir, darle el visto bueno, anotar en sus libros de control las horas de entrega y al cotejar la información con la aplicación (o app para hablar en términos modernos), se notará que se cumple a cabalidad con lo convenido con la empresa de envíos.

En los tiempos antiguos y hasta en el propio siglo XX, las entregas eran con “aproximados”, donde era una sorpresa que el producto llegara en el laxo lapso que las empresas nos señalaban o simplemente, no llegar. Muchas veces había que pagar extras para seguridad de llegada, que tampoco se cumplía.

Eso se recuerda para que sea siempre referencia de un pasado bien pisado y olvidado. La tecnología, las normas jurídicas, los contratos exprés o contratos inter-empresas reducen al mayor de los mínimos tales situaciones. Ahora, más que trabajar contrarreloj se labora en tiempos asertivos que ayudan a que no exista retraso en la manufactura, redistribución, comercialización y ajuste a campañas especiales, gracias a que los elementos necesarios llegaron bajo el serio y confiable resguardo de una empresa de envíos que se rige bajo el excelente formato de la entrega agendada.

Lo mismo podemos decir de los envíos a oficinas, donde los documentos son el día a día; los comercios que con el trabajo online han de cumplir a los clientes que exigen premura a las peticiones en sus páginas y mientras más veloces, más ventas. Por igual las entregas agendadas para quienes envían detalles o encargos intrafamiliares son una satisfacción que alivia cargas de preocupaciones y resuelve urgencias.

Una entrega agendada es el cumplimiento bajo contrato, de una acción de honor hecho por el personal de una empresa que trabaja a tiempo, para que todos ahorremos el mismo. Buscar servicios que no se responsabilicen ni brinden la información mutua cliente – receptor con agenda de tiempo y movilidad, es un tiempo (y hasta envío) perdido.

 

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