Reclamación de deudas: lucro cesante y daño emergente – El Ipph

Reclamación de deudas: lucro cesante y daño emergente

Reclamación de deudas: lucro cesante y daño emergente

Para defender tus derechos ante una reclamación es esencial comprender diversos conceptos.

Uno de los campos en los que es más frecuente hacer una reclamación es en el de las deudas que alguien contrae con nosotros y no paga cuando llega el momento. Una situación que puede ir más allá del perjuicio inicial, ya que a menudo de este pago dependen otros, como cubrir los costes para proveedores o similares.

Por tanto, en algunos casos cuando se hace una reclamación por deudas se debe incluir también una indemnización por los daños ocasionados. Veamos dos conceptos comunes que necesitas conocer.

Daño emergente: cubrir el coste del perjuicio causado

El concepto que abarca el daño emergente tiene que ver con lo que cuesta reparar la situación que ha provocado el impago, así como aquellos gastos derivados de este. No solo aquellos que se hayan producido ya, sino también los que se vayan a producir como resultado de no pagar la deuda a tiempo.

Este concepto se calcula en base a lo que puede suponer, y posteriormente se justifica mediante facturas y notas de gastos para demostrar que se trata de costear el daño provocado. Estas facturas deben estar relacionadas directamente con el hecho y no puede haber un aprovechamiento para incrementar el gasto o tratar de lucrarse. De hecho, si se considera que un gasto es excesivo o poco razonable puede negarse.

Lucro cesante: una pérdida de ingresos debido al hecho

El lucro cesante suele mencionarse junto al concepto anterior, aunque es algo diferente a este. En este caso se debe a una pérdida de ingresos como resultado directo del hecho en cuestión. En el caso que nos ocupa, que es el de una deuda que no se paga a tiempo, puede suponer no poder fabricar un producto o adquirir ciertos bienes con el fin de obtener determinado beneficio. Un daño que se puede cuantificar desde el primer momento al no producir secuelas con el tiempo.

Un problema habitual en este caso es no poder cuantificar exactamente el alcance y los costes de estos daños. Al tener que presentar pruebas fehacientes de todo ello, no basta solo con un cálculo concreto, sino que deben mostrarse datos concretos y comprobables para justificar la reclamación.

¿Cómo y quién calcula el lucro cesante y daño emergente en una reclamación de deuda?

Para proceder a calcular los daños producidos por una deuda impagada se empieza por cuantificar el total de la deuda, a lo que se le añaden los posibles intereses que pudiera generar el retraso. Esta sería la cantidad fija a reclamar únicamente en la deuda. Después habrá que ver si existe un daño adicional, bien sea por lucro cesante o daño emergente. Facturas que se van a retrasar, pedidos que deberán anularse y otros conceptos se pueden ir añadiendo a la reclamación para determinar el cálculo.

¿Quién se encarga de calcular estos conceptos? En principio deberá ser el afectado, preferiblemente asesorado por un experto para no incurrir en alguna irregularidad. Es importante recordar que no se puede reclamar más de lo que se considera razonable dentro de unos parámetros o se puede justificar con las correspondientes facturas, bien sea antes o después de haber recibido la indemnización, según sea el caso.

Como norma general será un juez quien determine si es razonable o no lo que se está reclamando. Cuando se haya dictado sentencia, se deberá pagar la deuda y los gastos derivados de esta, pudiendo llegar el embargo en caso de que el deudor alegue no disponer de capital con el que afrontar su compromiso ante el acreedor o incluso se declare insolvente.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *